Clematis montevidensis Spreng.
Flia.: Ranunculáceas - N. popular: loconte
Cuidar el suelo porque es el principal capital del productor agrícola y lo que asegura la sustentabilidad de los beneficios.

   
EXOTICAS
AUTOCTONAS
POSCOSECHA
 ORGANICO 
B.P.A. y B.P.M.
  DOÑA DOLORES  
  PRINCIPAL  
  HERBOCIENCIA  

 LOCONTE    -    CABELLO DE ANGEL
Nombre científico: Clematis montevidensis Spreng. = Clematis hilarii Spreng.

Familia: Ranunculáceas.

Otros nombres populares: Barba de viejo, bejuco, zocate, centella, en Argentina; barba branca en Brasil, enredadera amarga, tuyá rendivá, en Paraguay.

DESCRIPCION

Liana de 2 a 4 metros de largo, con hojas imparipinadas, 3-5 foliadas, con folíolos asimétricos, enteros o desigualmente partidos, glabros o con pelos esparcidos, principalmente en las nervaduras. Flores hermafroditas o unisexuales en una misma inflorescencia; 4 tépalos por lo común pubescentes, numerosos estambres. Fruto aquenio oblanceolado, pubescente, con estilo largo, plumosos y persistente.

Florece durante la primavera y fructifica desde principios de diciembre y hasta fin de verano.

Distribución y habitat

Especie originaria de Brasil, Perú, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Argentina. En nuestro país se encuentra en casi todo el territorio salvo la región andina y patagónica, en suelos algo húmedos. Se comporta como maleza en cultivos subtropicales.

PARTE UTILIZADA

Se utilizan las hojas y los frutos.

Esta especie no se halla inscripta en la Farmacopea Nacional Argentina.

Componentes químicos aislados

Domínguez (1928), menciona que Braconnot fue el primero que investigó el principio activo de los Clematis (in Ann. Chim. Phys., VI, 1827, 134; Pogg. Ann., II, 415; III, 288), y que por destilación de tallos jóvenes de C. Flammula L. obtuvo un agua destilada en la que observó la formación de un depósito de materia coposa y de pequeñas pajuelas cristalinas que más tarde Gmelin (Handbuch d. Theoretisch. Chem, II 1829, 426), designó con el nombre de alcanfor de Clematis.

Menciona que posteriormente Gaube aisló de C. Vitalba L., un aceite volátil al que atribuyó la acción cáustica y vesicante de la planta, tanino, mucílago y un principio alcalino cuyo sulfato cristalizaba en agujas hexagonales: la clematina, un principio de reacción débilmente alcalina, que cristaliza en agujas transparentes, cortas, o en láminas hexagonales delgadas; solubles en agua y en el alcohol acuoso e insolubles en el alcohol absoluto, éter y cloroformo; cuya solución precipita en blanco con el sulfocianuro de potasio, en gris con el yodomercurato de potasio y en pardo verdoso con el yodo.

 CULTIVO

Esta especie es generalmente aprovechada a partir de la recolección de ejemplares que crecen silvestres.

Es una especie que se propaga fácilmente por semillas.

 USOS

Parodi, D.: (1881:17), p/Clematis hilarii Spreng., nombres populares: loconte en Córdoba y Catamarca, bejuco en Mendoza, tuyá rendivá en Corrientes y Misiones; menciona que todas las partes verdes de la planta tienen propiedades irritantes, sabor quemante y acre y son empleadas como rubefascientes y vexicantes.

Escribe que el agua que se destila deja depositar con el tiempo una sustancia en escamas blancas, semejante al alcanfor. El principio activo es acre y volátil.

Recomienda la aplicación tópica de las hojas frescas y contusas para prevenir el desarrollo de la hodrofobia a consecuencia de la mordedura de canes rabiosos.

Hieronymus: (1882:13), p/Clematis Hilarii = C. mendozina, en La Pampa, Mendoza, Córdoba, San Juan, San Luis, La Rioja, Catamarca, de la que menciona que es conocida por los nombres populares de bejuco (Mendoza), loconte (Córdoba y La Rioja), zocate (Catamarca), centella (Salta), cabello de angel (Córdoba, los frutos), barba de viejo (Corrientes, los frutos), bejuco cáustico (Corrientes), tuyá rendivá (Corrientes).

Menciona que las hojas son usadas en cataplasmas, como cáustico y rubefasciente y también para expeler los gusanos de las lastimaduras de los animales. La infusión acuática es usada para curar la lepra, la sarna y otras enfermedads cutáneas.

Domínguez, J.: (1928:353/355), p/C. hilarii, menciona que tiene propiedades tóxicas, obrando como cáustico y vesicante. Las hojas frescas contundidas y aplicadas sobre la piel determinan un violento eritema seguido de vesicación y, si el contacto se prolonga, se forman ulceraciones más o menos profundas. Estas propiedades han hecho que algunas veces se haya recurrido a esta planta para, provocándose ulceraciones de los miembros, eludir el servicio militar obligatorio. Idéntico uso hacen de él los mendigos en Europa con C. vitalba (yerba de los mendigos), que era y es utilizada por éstos para producirse ulceraciones superficiales de los miembros con el fin de excitar la conmiceración. La acción irritante de esta planta es tan manifiesta que los químicos que se ocupan de obtener su principio activo se ven, en casos de negligencia, atacados de erupción vesiculosa de la piel.

Citando a Hieronymus (1882) dice que la infusión de las hojas se emplea en lociones contra la sarna y otras afecciones de la piel y, a Parodi (1881), que las hojas frescas se usan como alexitero.

Ruiz Leal: (1972), menciona que en la provincia de Mendoza se usa una pasta de hojas machacadas para curar la miasis de los animales.

Tousarkissian, M.: (1980:47), p/C. montevidensis = C. hilarii, citando a Parodi (1881) y a Hieronymus (1882), dice que es irritante y, que otras especies del género (C. dioica, C. bonariensis, C. sericea) poseen idénticas cualidades.

Martínez Crovetto, R., (1981:47), p/C. montevidensis Spreng. menciona que los apéndices de los frutos sirven como hemostáticos y que con tal fin se los cosecha y, una vez secos, se aplican sobre las heridas profundas para cortar las hemorragias.

Con la planta seca cita que se prepara un sahumerio que se suele emplear cuando se desea que las personas indeseables se marchen de la casa y, que con tal fin, es comerciado por las yuyeras del mercado "El Piso" de la provincia de Corrientes.

Ragonese, (1984:113/116), manifiesta que en la región del Chaco existen denuncias de envenenamientos de ganado ocurridos después de las primeras heladas, probablemente debidos a la escasez de otros forrajes.


 Bibliografía

Parodi, D.: (1881), Ensayo de Botánica Médica Argentina comparada - Bs. A.s, Imprenta de P. Coni, 17 - 103 pp.

Hieronymus, G.: (1882), Plantae Diaphoricae Florae Argentinae - Bs. A.s, Ed. Kraft, 13 - 404 pp.

Domínguez, J. A.: (1928), Contribuciones a la Materia Médica Argentina, Bs. As., Ed. Peuser, 353/5 - 433 pp.

Seckt, H.: (1929), Flora cordobensis, Córdoba, Imprenta de la Universidad Nacional Córdoba (R.A.), 611 pp.

Ruiz Leal, A.: (1972), Flora Popular Mendocina, Mendoza, Deserta, 296 pp.

Martínez Crovetto, R.: (1981), Plantas utilizadas en la medicina popular en el NO de Corrientes. Tucumán, Min. de Cultura y Educ., Fundación Miguel Lillo, 47 - 139 pp.

Toursarkissian, M.: (1980), Plantas medicinales de la Argentina - Bs. As., Ed. H. Sur, 108 - 178 pp.

Ragonese, A.E. y Milano V.A.: (1984) Vegetales y Substancias Tóxicas de la Flora Argentina - Enciclopedia Arg. de Agric. y Jard., Ed. Acme, 2da. ed., T. II, Fasc. 8-2, 113:116 - 413 pp.

Boelcke, O.: (1989) Plantas vasculares de la Argentina - Bs.As., Ed. H. Sur, 2da. reimpresión, 139 - 369 pp.



   
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